Actualidad Diocesana

Una astilla del amor de Dios: reliquia de la Santa Cruz será venerada en la Parroquia Divina Maestro

Jueves 29 de Mayo del 2025
Con motivo del centenario de la Diócesis de Rancagua, este signo sagrado de nuestra redención será recibido con una santa misa este viernes 30 de mayo a las 19:00 horas. La comunidad invita a vivir días de oración y encuentro con Cristo crucificado.

En el marco del año jubilar por los 100 años de la Diócesis de Rancagua, la Parroquia Divina Maestro de Rancagua vivirá una semana de especial recogimiento y fe con la llegada de la reliquia de la Santa Cruz, que recorrerá sus comunidades desde el viernes 30 de mayo hasta el viernes 6 de junio.

El padre Cristián Giadach, párroco de la comunidad, hizo una invitación abierta a todos los fieles a participar en la santa misa de recepción, este viernes a las 19:00 horas: “Llega a nuestra parroquia la reliquia de la Santa Cruz, una astilla del madero en que murió el Señor, descubierta por Santa Elena en el siglo III. Es un signo de nuestra redención, un llamado a renovar nuestra fe en Cristo crucificado y resucitado”.

El programa incluye espacios de adoración, explicación catequética y celebración eucarística en la sede parroquial y sus capillas:

  • Sábado 31 de mayo: historia de la reliquia (18:00 h), adoración (18:30 h) y misa del Día del Catequista (19:00 h).
  • Domingo 1 de junio: traslado de la reliquia a la capilla Nuestra Señora de la Gracia.
  • Lunes 2 de junio: visita a la capilla Nuestra Señora del Rosario.
  • Martes 3 de junio: visita a la capilla Nuestra Señora de Fátima.
  • Miércoles 4 de junio: visita a la capilla Espíritu Santo.
  • Jueves 5 de junio: regreso a la sede parroquial y adoración a la reliquia (19:00 h).
  • Viernes 6 de junio: entrega en procesión a la Parroquia Madre de la Divina Providencia.

La comunidad anima a vivir esta semana como un encuentro profundo con el amor de Cristo, en torno a este signo sagrado que une a toda la diócesis en su camino jubilar. Una oportunidad para orar, agradecer y fortalecer nuestra identidad como Iglesia que camina unida en la cruz y la esperanza.