
La Residencia Familiar Nuestra Señora de la Misericordia, a cargo de la Fundación Cáritas y Acción Social de la Diócesis de Rancagua, ha brindado desde 2022 un refugio lleno de fe y esperanza para familias en situación de vulnerabilidad. Ubicada en Rancagua, esta residencia se ha transformado en un signo concreto de la caridad de la Iglesia, acogiendo a más de cien familias, muchas de ellas migrantes, que han debido sobrevivir en la calle.
En conversación con el programa “Entre Sin Golpear”, del Departamento de Comunicaciones del Obispado de Rancagua, Paola Parada, encargada de la residencia, explicó que la misión es entregar acompañamiento integral: “Lo primero es resguardar a los niños, escolarizarlos, inscribirlos en controles médicos y dar apoyo psicosocial a toda la familia”.
La residencia funciona de manera temporal, por ocho semanas, en las que las familias reciben alojamiento digno y orientación para proyectar un nuevo comienzo. A diferencia de otros albergues, es la única en la región que acoge grupos familiares completos, evitando su separación.
Este trabajo se realiza en coordinación con la Mesa Calle de Rancagua, que reúne a instituciones públicas y privadas. Allí se detecta y deriva a las familias que requieren apoyo real, diferenciando los casos de mayor necesidad. Entre los acogidos se encuentran migrantes en tránsito, madres solteras víctimas de violencia intrafamiliar y mujeres embarazadas sin redes de apoyo.
“Es muy gratificante cuando vemos cambios positivos. Aunque sea una familia entre cien, nos sentimos pagados. Aquí no solo entregamos techo, sino cariño y esperanza de que siempre es posible recomenzar”, afirmó Paola.
La Residencia Nuestra Señora de la Misericordia es un testimonio vivo de fe y servicio, y una invitación a la comunidad a unirse en el cuidado de los más frágiles.
Te invitamos a escuchar el testimonio completo en el programa “Entre Sin Golpear” en el siguiente link: Entre sin golpear 020 Residencia familiar Nuestra Señora de La Misericordia