
El pasado miércoles 03 de septiembre partió a la Casa del Padre el diácono permanente Juvenal Moyano Kram, quien durante largos años entregó su vida al servicio en la Parroquia Divino Maestro y en distintas comunidades de la Diócesis de Rancagua. Su partida fue recibida con pesar, pero también con la esperanza cristiana de que descansa en el Señor.
Sus restos fueron velados en la capilla Nuestra Señora de la Gracia, en la población Santa Filomena, lugar donde muchas personas se acercaron a orar por él. Su funeral se realizó este viernes al mediodía en la Parroquia Divino Maestro, en una Eucaristía presidida por el obispo de Rancagua, Monseñor Guillermo Vera Soto, acompañado por numerosos sacerdotes y diáconos permanentes. La homilía estuvo a cargo del párroco, padre Cristián Giadach, quien destacó la entrega silenciosa y humilde de Juvenal.
El templo estuvo repleto de familiares, amigos y fieles que quisieron agradecer la vida de un servidor generoso. El coordinador de los diáconos permanentes de la diócesis, Hernán Gaete Mori, expresó: “Lo único que puedo decir fue el paso de Dios entre los hermanos diáconos. Un hombre muy sencillo, humilde, trabajador. Su vida era su familia y la comunidad que atendía”.
Y subrayó que para los diáconos de Rancagua, Juvenal fue “un orgullo y un regalo, un ejemplo de servicio constante”.
De esta manera, la Iglesia de O’Higgins despidió con gratitud y oración a quien dedicó su vida a servir a Cristo en la comunidad.