
El pasado 12 de octubre, el Padre Bernabé Eduardo Silva Durán, actual párroco de la Parroquia Jesús Crucificado de Los Lirios, celebró con profunda gratitud sus 50 años de vida sacerdotal, una fecha que él mismo definió como “un regalo del Señor”. La eucaristía se realizó en el patio Sagrada Familia de la parroquia, donde más de 500 personas se reunieron para acompañarlo en esta significativa conmemoración.
En esta misa estuvo el Obispo de Rancagua, Monseñor Guillermo Vera Soto, numerosos sacerdotes y seminaristas, además de autoridades locales y feligreses provenientes de distintas comunidades. La homilía, a cargo del Padre Ernesto Castro, conmovió a los presentes al recorrer los momentos más significativos de la vida pastoral del homenajeado, resaltando su fidelidad y amor por la Iglesia.
Entre los asistentes destacaron los fieles llegados desde Pichilemu y Ciruelos, comunidades donde el padre Bernabé ejerció durante años su ministerio y dejó una huella imborrable. La jornada culminó con un compartir fraterno, reflejo del cariño y la unidad de quienes han sido parte de su camino sacerdotal.
Nacido en Marchigüe el 18 de junio de 1951, hijo de Bernabé y Georgina, el padre Silva pertenece a una familia profundamente creyente y comprometida con la Iglesia; su hermano Domingo es diácono permanente en Pichilemu. Ordenado sacerdote el 12 de octubre de 1975 en la Catedral de Rancagua, su labor pastoral ha sido extensa y fecunda: ha servido en Pichilemu, Ciruelos, San Vicente de Tagua Tagua, El Sagrario, San Agustín de Hipona y actualmente en Los Lirios.