
Una jornada de fe, alegría y comunión vivieron los feligreses de la Parroquia San Nicodemo de Coinco, quienes participaron en la celebración jubilar realizada el pasado viernes 31 de octubre en la Parroquia San Andrés de Ciruelos, en la zona costera de la Diócesis de Rancagua. La delegación, compuesta por unas 40 personas, vivió esta peregrinación como una oportunidad para preparar el corazón, compartir la Eucaristía y acceder al don de la Santa Indulgencia.
El padre Ernesto Castro, párroco de San Nicodemo de Coinco y asesor diocesano de la Pastoral Familiar, destacó la experiencia como un momento de crecimiento espiritual y fraternidad eclesial, destacando que “fue una linda experiencia peregrinar y preparar el corazón. Celebramos la Eucaristía con mucha participación y alegría, alabando al Señor por el don de la familia y dando gracias por la fe que nos sostiene”.
La jornada reunió también a las comunidades de las Parroquias Inmaculada Concepción de Pichilemu y San Andrés de Ciruelos, quienes participaron en una caminata familiar con la que se dio término al trabajo anual de la Pastoral Familiar Diocesana. En un ambiente de fraternidad, los asistentes compartieron cantos, oraciones y testimonios de fe, fortaleciendo la comunión entre parroquias.
El padre Ernesto subrayó que la participación fue muy fervorosa y destacó la gratitud de los fieles: “Nos venimos contentos y animosos para seguir sirviendo al Señor en nuestras comunidades. Que Él siga dándonos su Espíritu para proclamar que Cristo es el Salvador del mundo, nuestra única esperanza, el que transforma los corazones, bendice a las familias y engrandece a los pueblos”.
Esta peregrinación jubilar marcó un momento especial para los fieles de Coinco, quienes regresaron fortalecidos en la fe y motivados para continuar viviendo su compromiso cristiano con alegría y esperanza.