
La comunidad católica de San Fernando se prepara para vivir un momento muy esperado: una nueva edición de la peregrinación a Roma, tradición que marca el inicio del Adviento en la Región de O’Higgins. La actividad se realizará este domingo 30 de noviembre, coincidiendo con el primer domingo de Adviento, tiempo litúrgico que invita a la Iglesia a prepararse para la Navidad.
La jornada comenzará a las 05:30 horas, cuando los fieles de las parroquias San Agustín, Santa Rita de Casia, Nuestra Señora del Carmen y San Fernando Rey emprendan su caminar desde la ciudad hacia Roma, avanzando los 12 kilómetros que separan ambas localidades. Y el punto de reunión será en la esquina de las calles Manuel Rodríguez con O´Higgins.
Serán varias horas de oración, cantos y reflexión comunitaria, poniendo el corazón en Cristo que viene a iluminar la vida de sus hijos.
El R.P. Sixtus Uwague OSA, párroco de San Agustín, extendió un llamado a toda la comunidad:
“Tomese tiempo para caminar con nosotros. Es una caminata espiritual, una caminata de oración, una caminata de esperanza con María especialmente, que será el primer domingo de Adviento”.
La llegada está prevista para las 09:00 horas al Estadio de Roma, momento en el que se celebrará la Santa Misa, dando un sentido profundamente litúrgico y de acción de gracias al esfuerzo realizado.
Esta devoción popular a la Virgen del Carmen en la localidad sanfernandina de Roma tiene 56 años de historia, siendo una de las expresiones de fe más significativas de la provincia de Colchagua. Nació en 1969 gracias al impulso del recordado presbítero Iván Cavieres, quien junto al entonces párroco Humberto Sepúlveda y al fallecido fray Hugo Araya, convocó a cerca de 200 varones de San Fernando. Durante dos décadas, solo hombres participaron. Sin embargo, desde 1989, mujeres, niños y jóvenes se sumaron, transformando el encuentro en una experiencia familiar y comunitaria.
Ésta es una ocasión de mucha importancia para los habitantes de la provincia de Colchagua, pues se unen para manifestar públicamente su fe y, a su vez, pedir a la Madre de Dios y patrona de nuestra Patria, por sus intenciones particulares.