• Se realizó una misa de despedida presidida por Monseñor Guillermo Vera, y concelebrada por el Padre Luis Carlos Riaño y el párroco local, Padre Héctor Durán.
La comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Merced de Codegua vivió un significativo momento de fe con la Misa de Envío y Despedida de los misioneros DUOC UC, quienes desde el 6 de enero compartieron la fe, el servicio y la vida comunitaria junto a los fieles de la parroquia.
La Santa Misa fue presidida por el Obispo de Rancagua, Monseñor Guillermo Vera, y concelebrada por el Padre Luis Carlos Riaño y el párroco local, Padre Héctor Durán, en una celebración marcada por la oración, la fraternidad y el auténtico espíritu misionero.
El obispo los motivó a seguir en este servicio tan importante para la Iglesia y destacó que, en muchos otros lugares de la diócesis, otros jóvenes también han donado su tiempo para participar en este trabajo misionero.
Sobre la experiencia, Isabel Puig, estudiante de Relaciones Públicas de segundo año en la sede San Carlos de Apoquindo y jefa de zona en Codegua, destacó que esta misión marcó un antes y un después en su formación personal y de liderazgo. Explicó que la experiencia comenzó mucho antes del viaje, con la planificación logística, la organización del equipo y la preparación de las actividades, lo que le permitió asumir un rol de mayor responsabilidad. Subrayó que liderar implicó aprender a ser paciente, flexible y a confiar en los demás. Uno de los hitos más desafiantes fue su participación como conductora en la radio local, donde fortaleció su seguridad y vocación comunicacional. “Me voy más valiente y empática, llena de las historias y el cariño de las personas que nos abrieron sus casas”, afirmó, señalando que esta vivencia reafirmó su compromiso de fe y servicio.
Como signo de agradecimiento y comunión, los misioneros entregaron durante el momento de las ofrendas una imagen de la Virgen Inmaculada, la cual quedará en la parroquia como recuerdo de esta misión y como signo de la protección maternal de María sobre la comunidad.
La comunidad parroquial, a través de su párroco, agradeció la visita y el trabajo pastoral realizado por los misioneros, a quienes dejó las puertas abiertas por si quieren volver.