
Desde el estudio, el trabajo, la vida con la familia y con los amigos, hombres y mujeres consagrados pertenecientes a los Institutos Seculares, dedican su vida a Dios, a través de diferentes carismas y apostolados, pero con un compromiso común seguir a Cristo.
Este 31 de mayo, fiesta de la Visitación de la Virgen a su prima Isabel, se celebra también el Día de los Institutos Seculares. En la Diócesis de Rancagua están presentes los institutos seculares femeninos: Misioneras diocesanas Santísima Trinidad, Orden de Vírgenes Consagradas y Fraternidad Jesús Caritas.
Conversamos con algunas laicas consagradas para conocer más sobre ellas y su experiencia de entregar su vida a Dios, pero insertas en el mundo.
María Isabel Becerra, Misioneras Diocesanas Santísima Trinidad:
“Siempre quise consagrarme a Dios, pero no quería ser monja, y en el Instituto Secular encontré esa oportunidad de consagrarme al Señor y seguir viviendo con mi familia, estudiando y realizando mi vida normal. En este caso, yo me uní a la Misioneras de la Santísima Trinidad, que tiene sus estatutos y reglamento, pero lo principal es vivir el amor de las tres divinas personas, que son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pero en el mundo, en el lugar donde uno trabaja, donde uno vive, donde uno se relaciona; y rezamos el oficio en la mañana y en la tarde, asistimos a misa diaria las que pueden”, dice. Enfatiza que “mi experiencia ha sido maravillosa, no habría servido para vivir otra vida, siempre me he relacionado con las personas desde lo pastoral, sólo hay que estar atenta a lo que el Señor va indicando cada día, uno reconoce la presencia de Él. Haberme consagrado al Señor fue lo máximo para mí”.
Silvia Martínez, Misioneras Diocesanas Santísima Trinidad:
“Ingresé a un Instituto Secular en el atardecer de mi vida. Pertenecer a este Instituto ha significado mucho para mí. Después de haber vivido la maternidad física encontré este lugar que ha colmado mi vida espiritual. Ser una mujer consagrada es estar en el mundo sin ser del mundo, acompañada de mujeres con los mismos ideales y sentimientos, con diversos carismas, pero siempre alabando al "Dios Uno y Trino".
Cristina Romero, Fraternidad Jesús Caritas:
“Siguiendo la inspiración del Espíritu Santo escribí al correo de las Hermanitas de Jesús (congregación religiosa) y ellas me derivaron acertadamente al Instituto Secular Jesús Caritas. Desde ese momento, pertenecer al Instituto ha sido decidirse por vivir al modo de Jesús en fraternidad. Es procurar reproducir la vida orante y contemplativa de la familia de Narazareth en lo cotidiano. Elegí el Instituto Secular Fraternidad Jesús Caritas porque sentí una fuerte atracción por la vida de Carlos De Foucauld (quien será próximamente canonizado); para mí eso fue la voluntad del Señor, él no quiso dejar el mundo, él anhelaba ponerlo bajo la mirada del padre; y ha sido una bendición permanente que me ha venido de cada una de mis hermanas que integran este Instituto Jesús Caritas. Soy y estoy muy feliz y agradecida de Dios por mostrarme este camino”.
Lilien Reiner Hernández, Fraternidad Jesús Caritas:
“Conocí la existencia de los Institutos Seculares y en especial la presencia del IS Fraternidad Jesús Caritas a través de dos amigas consagradas. Ellas me mostraron esta hermosa forma de entrega y responder Sí a la llamada de nuestro Amado Señor. Vivir una consagración, significa responder a la vocación de entrega y servicio a la que se ha sentido el llamado desde el mundo junto a todos, pasando por alguien más al estilo del Hermano Carlos siguiendo a Jesús. Siento que no elegí al IS Jesús Caritas, sino que fue el Señor quien lo dispuso todo para que al conocerlo encontrara en éste la realización de mi proyecto de vida, que ha sido siempre responderle Sí en total fidelidad de manera consagrada. El caminar en la Fraternidad Jesús Caritas, formar parte de ella, significa hoy para mí una gran bendición del Señor, Esta experiencia de vida me ayuda a encontrar un sentido a cada día, querer aumentar mi fe y servicio a cada hermano por más difícil que sea y así ser su buena hija y merecer su infinito amor misericordioso”.
Gabriela del Carmen Isla Sepúlveda, Vírgenes Consagradas:
“Cuando era catequista en mi parroquia comencé a experimentar inquietud en mi encuentro personal con el Señor. Un día por curiosidad comencé a buscar en internet información sobre formas de vida consagrada y me encontré con algo totalmente desconocido para mí e incluso para mi párroco: el Ordo Virginum. Y me sorprendió que siendo tan antiguo fuera poco mencionado. Me contacté con una virgen consagrada de Santiago, que me entregó mayor información y me invitó a conocerlas”, cuenta Gabriela. Relata que “ha sido una experiencia maravillosa e intensa a la vez. Dios me sorprende cada día con su forma de hacer nuevas las cosas, se nos entrega el don de la maternidad espiritual y además con nuestra formación profesional u oficio podemos dar testimonio. Cuando reviso mi historia de vida logro visualizar cómo el Señor se ha hecho presente, en el dolor como dulce esperanza y en la alegría como luz brillante. Todo lo transforma y puedo decir que este Amor definitivamente me cambió y le ha dado total sentido a mi vida”, señala.
Ana Andrea Liberona Barrena, Vírgenes Consagradas:
“Después que fallecieron mis padres, se presentó la oportunidad de trabajar en la parroquia de El Sagrario, donde varias personas me hablaron de consagrar mi vida a Dios y aunque no entendía a qué se referían, me di cuenta que Dios se estaba manifestando y quería una respuesta de mi parte. Somos mujeres enamoradas de Cristo que respondiendo a su llamado hemos consagrado nuestra vida a ser su “esposa”. Somos una institución de vida consagrada fundada por el Espíritu Santo en los primeros siglos de la era cristiana. La Iglesia le puso el nombre de Ordo Virginum y lo definió como “Ordo”, que significa una categoría específica y “Virginum”, porque es integrado por mujeres que consagradas viven en las realidades del mundo, sin ser del mundo. Y ha sido una experiencia hermosa y que renuevo día a día lo que dije un día 29 de octubre 2017. ‘Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad’”.
Canonización de Carlos De Foucauld
La ceremonia de canonización del sacerdote francés Carlos de Foucauld (Charles de Foucauld) y de otros seis beatos se celebrará el 15 de mayo, llenando de gozo a todos quienes conocen su obra, en especial, al Instituto Secular Fraternidad Jesús Caritas, por inspirarse en él.