
Frente a la grave emergencia provocada por los incendios forestales en el sur de Chile, que a comienzos de enero afectaron con fuerza a las regiones de Ñuble y Biobío, la Diócesis de Rancagua respondió con una movilización concreta de fe y caridad.
Comunidades completas vieron destruidas sus viviendas, fuentes laborales y espacios de vida, generando una crisis humanitaria que impactó a cientos de familias. En ese contexto, la Iglesia diocesana se sumó activamente a las iniciativas solidarias impulsadas a nivel nacional, reafirmando su compromiso con los más necesitados.
El obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera, realizó un llamado claro a las parroquias y fieles para canalizar las colectas y aportes particulares exclusivamente a través de las cuentas oficiales de la Fundación Caritas y Acción Social de la diócesis. La medida tuvo como objetivo asegurar una distribución responsable, transparente y coordinada de la ayuda, en plena comunión con Caritas Chile, organismo que lidera la respuesta eclesial ante emergencias en el país.
La respuesta fue generosa y oportuna, según informó Caritas, un total de 31 parroquias de la Diócesis de Rancagua concretaron sus aportes, logrando reunir la suma de $14.966.850, monto que será destinado íntegramente al apoyo de los damnificados por los incendios.
La articulación con Caritas Chile permite que la ayuda llegue de manera eficaz a quienes más lo necesitan, evitando duplicidades y fortaleciendo el trabajo coordinado de la Iglesia en todo el territorio nacional.