Actualidad Diocesana

Gran participación marcó celebraciones de San José en parroquias y comunidades

Viernes 20 de Marzo del 2026
Fieles de distintas comunidades vivieron con fe y devoción la solemnidad del esposo de la Virgen María y custodio de Jesús.

Diversas comunidades de la Diócesis de Rancagua celebraron este jueves 19 de marzo la solemnidad de San José, esposo de la Virgen María y custodio de Jesús, en una jornada que convocó a una gran participación de fieles en templos y capillas.

En las parroquias dedicadas a su nombre, la celebración se vivió con especial alegría, reuniendo a las comunidades en torno a la Santa Misa y a distintas instancias de oración, en las que se renovó la confianza en el santo patrono de la Iglesia universal.

En la Parroquia San José de Chimbarongo, el párroco, padre Cristián Catalán, había extendido previamente la invitación a participar en la celebración central, la que finalmente congregó a numerosos fieles en torno a la Eucaristía para honrar al patrono de la comunidad.

Por su parte, en la Parroquia San José de El Manzano, la preparación espiritual se desarrolló a través de un triduo que comenzó el martes 17 de marzo, permitiendo a los fieles vivir días de profunda devoción. Durante estas jornadas, muchos se acercaron con especial cariño a la imagen del santo que se conserva en el templo parroquial, la cual —según estimaciones— tendría cerca de 125 años de antigüedad, siendo un símbolo profundamente significativo para la comunidad.

La celebración culminó el jueves 19 con una Santa Misa solemne de sanación, realizada a las 20 horas, que contó con una alta asistencia y un ambiente de recogimiento y fe.

En tanto, la Parroquia San José de Requínoa, perteneciente a la Obra Murialdina, también celebró a su patrono con una solemne Eucaristía, reuniendo a una gran cantidad de fieles en el templo parroquial.

De esta manera, fieles de la diócesis se unieron en una celebración marcada por la participación, la oración y la devoción, destacando la figura de San José como ejemplo de humildad, trabajo y fidelidad a Dios, y renovando su compromiso con la vida familiar y la misión evangelizadora de la Iglesia.