
Con el objetivo de fortalecer la sinodalidad y promover una mayor participación del laicado en la vida pastoral, el Decanato Santa Rosa de la Diócesis de Rancagua comenzará en abril un proceso de formación destinado a preparar facilitadores del discernimiento comunitario en las parroquias del territorio.
La iniciativa forma parte de la planificación pastoral que el decanato viene desarrollando desde hace cuatro años. Según explicó el padre Luis Piña, decano del Decanato Santa Rosa, este camino ha buscado pasar de una pastoral centrada solo en actividades a una planificación con objetivos claros y compartidos.
“Hace algunos años nos preguntamos como decanato hacia dónde queríamos caminar. A partir de esa reflexión surgió una programación pastoral, que hoy se expresa con fuerza en dos ejes fundamentales: la sinodalidad y la corresponsabilidad”, explicó el sacerdote.
En ese contexto surgió la posibilidad de trabajar junto al Centro de Espiritualidad Ignaciana (CEI), que ofrecerá el curso “Facilitador del discernimiento comunitario en la base de la conversión en el Espíritu”, una instancia formativa que entregará herramientas para acompañar procesos de reflexión y toma de decisiones en las comunidades.
El programa contempla contenidos como sinodalidad, discernimiento comunitario, dinámica de grupos y formación de facilitadores pastorales, elementos que permitirán a los participantes acompañar procesos de diálogo y discernimiento dentro de sus parroquias.
Programación del curso
La formación, que no tiene costo, estará dirigida a agentes pastorales comprometidos con la vida parroquial y comenzará el 9 de abril con el primer encuentro online, que se desarrollará entre las 20:00 y las 21:30 horas. Posteriormente, el 11 de abril se realizará el primer encuentro presencial en Requínoa, entre las 10:00 y las 12:20 horas.
El programa contempla cinco encuentros online y siete jornadas presenciales, que se extenderán hasta octubre y culminarán con una certificación final el 10 de octubre. Las clases estarán a cargo de los profesores Cristina Danel y Dagoberto Lago, vinculados al Centro de Espiritualidad Ignaciana.
Mirando hacia adelante
La iniciativa también tiene una mirada de futuro. Según explicó el padre Piña, el objetivo es que el próximo año las comunidades puedan comenzar a discernir su propia realidad pastoral, utilizando las herramientas aprendidas en este proceso formativo.
La meta es que, a partir de este camino, surja un proyecto pastoral decanal que recoja la reflexión de las comunidades y fortalezca la misión evangelizadora en el territorio.
“No se trata de algo que aparezca de un día para otro. Necesitamos tiempo, escuchar, dialogar y discernir. Pero creemos que este proceso permitirá que el laicado tenga cada vez más herramientas para participar activamente en la vida de la Iglesia”, concluyó.