El desafío de volver a la vida sacramental

Viernes 30 de Abril del 2021
- “La gente extraña el encuentro con el Señor, la Eucaristía”, enfatizó el párroco de esta comunidad, padre Osvaldo Rodríguez.

La pandemia provocó mucho temor en la comunidad parroquial de Zúñiga, un sector de San Vicente de Tagua Tagua que ha estado en constante cuarentena desde marzo de 2020. No obstante, el párroco, padre Osvaldo Rodríguez, explicó que esta situación dio paso al cuestionamiento de qué hacer. 
No fue fácil, porque el sector no tiene buena conectividad y mucha gente no manejaba la tecnología, ni pertenecía a la plataforma de facebook. Frente a ello, y mientras habilitaron el facebook de la parroquia, “grabábamos la Eucaristía”. Actualmente están creando un canal de YouTube y también otra plataforma digital. 
En paralelo, se seguía dando acompañamiento presencial a los enfermos: “Con el diácono Luciano Mondaca nos organizamos para seguir atendiéndolos”; también se continuó despidiendo a los fallecidos tomando todas las medidas sanitarias, facilitando las capillas en las nueve comunidades y la sede parroquial, dando cumplimiento a los aforos, al toque de queda y sanitizándolas antes y después de un velorio. Y cuando era posible se celebraba la Eucaristía con la familia. 
Explicó que “todo ha sido un proceso, donde siempre se ha respetado las medidas sanitarias, pero nunca se ha dejado de atender a la gente”.
Para el padre Osvaldo es comprensible que la autoridad vele por la salud de las personas, pero también hay que velar por la salud espiritual de las personas. Recalcó que “es emocionante cuando las personas pueden asistir a la Eucaristía presencial,  la alegría de poder tener este reencuentro con el Señor”.
En ese sentido, explicó que todos los domingos se celebra la Eucaristía y el 23 de cada mes la misa del padre Pío, porque la gente necesita de la vida sacramental. 
En ese sentido, pese a que se suspendió la catequesis, nunca se dejaron de realizar los bautizos: “Nosotros vamos a la casa, para que la gente no salga, y haciendo hincapié en los aforos”. 
Por otra parte, los acólitos de la parroquia, que antes de la pandemia eran aproximadamente 20, han seguido aportando a la evangelización a través de la creación de videos. El padre relató que “en conjunto con la Pastoral Juvenil diocesana los acólitos comenzaron a crear videos educativos, lo que ha permitido que se mantengan activos pese a no estar presencialmente en las misas”.

AYUDA SOLIDARIA
No sólo la pandemia afectó a las familias de la comunidad de Zúñiga, también durante enero de 2021, el aluvión sufrido en la zona central del país, afectó a la localidad de Tunca Arriba.
En ese sentido, el padre destacó en primer lugar la campaña “Cinco panes y dos peces” que se realizó el año 2020 y que este 2021 se está retomando, porque “más allá de la cantidad de cajas de alimentos que se hayan distribuido en cada sector, es un sentir que no se está solo en estos momentos tan complicados; “la gente estaba muy agradecida por esa ayuda”, sentenció. 
También se mostraron agradecidas y sorprendidas las familias afectadas por el aluvión: “la Pastoral Juvenil diocesana se organizó para ir en ayuda de estas familias, pero –dice el padre- ellos también nos sorprendieron al querer compartir toda la ayuda que les llegó con quienes también necesitaban en ese momento. Fue un gesto muy bonito”. 

RESTAURACIÓN 
Con más de 200 años de historia, el templo de Zúñiga es uno de los más antiguos de la Diócesis de Rancagua y uno de los Monumentos Históricos de la Región. Es debido a ello, que su restauración –después de haber sufrido daños en el terremoto del 27F de 2010- ha sido más compleja y demorosa. No obstante, el padre Osvaldo está esperanzado que luego tendrán avances: “hemos tenidos varias reuniones virtuales con el MOP y el proyecto ya está aprobado”; al mismo tiempo destaca que “en el 2016 pudimos restaurar la fachada de la casa parroquial, ahora sólo falta el templo”.