Sacerdotes según el corazón de Cristo

Lunes 01 de Agosto del 2022
El miércoles 3 de agosto, el obispo Guillermo Vera invita al clero a una celebración diocesana en Pelequén, que comenzará a las 9.30 horas y, finalizará, luego de compartir un almuerzo fraterno.

 

Identificados con Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, al estilo y de acuerdo con el modelo de San Juan María Vianney, santo Cura de Ars, patrono de todos los sacerdotes del mundo, en nuestra diócesis de la  Santa Cruz de Rancagua junto a los Párrocos actuales, Vicarios y otros religiosos, somos seis sacerdotes: dos llamados eméritos (Obispos) más cuatro ex-párrocos quienes cumplidos los 75 años de edad, de acuerdo con el Código de Derecho Canónico, dejamos los cargos o responsabilidades pasando a ser nominados en general "pensionados" o "jubilados", es decir, jubilosos por las tareas realizadas, pero nunca "en retiro" o "retirados", como se dice al dejar una profesión u oficio, porque un sacerdote sigue ejerciendo su ministerio de acuerdo con las posibilidades físicas o de salud.

Nuestro santo patrono decía: "Tras Dios, ¡El Sacerdote lo es todo! Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote, adorarán a las bestias, porque allí donde no hay sacerdote, no hay sacrificio y donde no hay sacrificio, no hay religión". (Citado por Francis Trochu en su obra " El Cura de Ars").

Resultan proféticas dichas palabras cuando comprobamos día a día con un secularismo enfermante pretenden eliminar a Dios de todas las realidades.

El misterio de la vocación sacerdotal nos acerca claramente al gran Misterio de Dios y que el pueblo fiel lo expresa cuando nos llaman "Padre", cuando solo Dios es PADRE, nos dicen "Curas" porque el que sana o cura es siempre JESUCRISTO, HIJO DE DIOS, y nos agregan "Señor" cuando el ESPIRITU, Señor y Dador de Vida nos anima y santifica. Además, nos dicen Presbíteros, que en griego significa "más viejo" aludiendo a la preparación y formación del sacerdote.

El Pueblo de Dios no se equivoca, y a pesar de nuestros defectos sabe ver en cada uno de nosotros la compasión, misericordia, el perdón... gestos propios de un corazón que es el de Cristo, así lo reafirma el Catecismo de la Iglesia Católica: "El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús" (1559).

Como "pensionado" llevo dos años en San Vicente, jubiloso con el salmista repito: "Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias. porque me has formado portentosamente, porque son admirables tus obras; conocías hasta el fondo de mi alma, no desconocías mis huesos”, Salmo 138.

En la experiencia diaria me dicen: "a ud. le queda mucha cuerda"; "tan joven y jubilado”; una amiga del norte me llama "priest of all over the world", pues por los medios modernos nuestra misión se extiende más allá de las fronteras y puedo ser también Iglesia en salida.

La celebración cotidiana de la Eucaristía, donde corresponda, la Adoración del Santísimo los Jueves con un grupo, saborear con calma el salterio, atención espiritual y confesiones en la parroquia, ayudar donde sea necesario y se pueda y sobre todo la atención a los enfermos y ancianos es lo que completa mi tiempo, lo cual no es tan diferente al servicio parroquial.

Reitero mi gratitud al Señor y a mis hermanos sacerdotes que con su testimonio me fueron formando según el Corazón de Cristo. Bajo el amparo de María Santísima sigo hasta terminar "con las botas puestas" como decían los curas antiguos y junto a los actuales espero encontrarnos un día todos en la Casa del Padre.                                                   

 

P. José Miguel Ortiz B.

 

 

 

Saludamos a todos los Sacerdotes recordando a Santo Cura de Ars

 

El 4 de agosto la Iglesia celebra a San Juan María de Vianey, conocido como Santo Cura de Ars, invitando a mirar al hombre sencillo, humilde y entregado, que en una pequeña aldea de Francia mostró a la comunidad el rostro amoroso del Padre en la Eucaristía y por medio del sacramento de la penitencia. Su espiritualidad, inspira al clero, especialmente, a los párrocos.

En ese contexto, el miércoles 3 de agosto, el obispo Guillermo Vera invita al clero a una celebración diocesana en Pelequén, que comenzará a las 9.30 horas y, finalizará, luego de compartir un almuerzo fraterno.