En el camino de la esperanza

Jueves 02 de Mayo del 2024
- Han pasado casi ocho años desde que Leticia vivió la pérdida de uno de sus hijos producto de un hecho delictual. Una mujer de fe y con una presencia activa en el área de educación y pastoral, que ha sabido transformar ese dolor en una plataforma para trabajar pensando en el prójimo.

Leticia Cáceres es madre de dos hijos, casada hace tres décadas, profesora de religión,
catequista, participa en la Vicaría de Educación y forma parte de un coro parroquial. Con fe
y fortaleza tuvo que enfrentar en 2016, la muerte de su hijo Joaquín, quien tenía 18 años, y
fue asesinado por otro adolescente para robarle su celular.
Con todo, es dueña de la profunda convicción de que “Dios es fiel y te quiere bien, hasta en
los peores momentos”. Éste es el sentimiento que la acompaña, además del cariño de su
familia y de quienes la rodean en su trabajo y en las diversas actividades que realiza para
seguir viendo el mundo como un lugar donde ella puede ser un aporte.
Sin duda, la muerte de su hijo marca un antes y un después en su vida. Conversamos con
Leticia, ad portas de celebrar el Día de la Madre, para saber cómo la de la ha ayudado a
seguir viviendo.
¿Qué pasa cuándo pierdes a tu hijo?
Fue desgarrador, y el dolor está siempre, pero no importa si me entienden, porque sé que
estoy en los brazos del Señor, dice. Me bloqueé, estaba en blanco…pero cuando pudimos
verlo le di las gracias por los maravillosos 18 años que vivimos, que fueron maravillosos,
por lo que compartimos, por lo que nos reímos juntos…
Después que pasó esto o nos quedábamos en el llanto y la tristeza o nos enfocábamos en
hacer algo: recolectar firmas, ir al Congreso, hacer una ley para rebajar la edad de
imputabilidad de los delincuentes, cosa que hicimos bien, aunque la ley está dormida en el
Senado, es una batalla que seguiremos dando.
Hoy queremos ir llenando de esperanza a la gente, hay quienes están muy solos, muy
tristes. Es algo muy enriquecedor para mí tratar de ser una ayuda.
¿Cómo estás ahora?
Aprendí a vivir con esa pena, pero le doy gracias a Dios tener una crianza y una fe
inquebrantable que me permite sobrellevar esta carga. Él era un muchacho increíble,
destacado en el colegio y entre sus amistades, quería estudiar, pero me siento orgullosa de
hacer sido la mamá de un ángel que pasó por esta tierra. Pero la vida sigue, y tienes que ser
testimonio de fe, porque eso ayuda. El ambiente laboral también ayuda y en ese sentido yo
me la juego por estar bien. No me permito estar triste por cosas insignificantes. No hay un
solo día en que no diga, Señor, acá vamos otra vez! Joaquín, que fuiste tan lindo, serás
siempre, toda mi vida, mi hijo amado.

¿En qué están tus proyectos hoy?
Estamos por finalizar los trámites legales de nuestra fundación, que se llamará Justamente.
El nombre tiene que ver con una mente justa, clara, buena. A través de ella queremos
ayudar a quienes sufran injusticias de todo tipo. Parte de este sueño es colaborar con los
adultos mayores, para tener un lugar donde puedan pasar horas del día, que puedan
participar de talleres y que estén bien acompañados, que es algo que hace tanta falta.
Ese es uno de los desafíos, y el otro es seguir junto a mi familia con esta bandera de lucha
para rescatar esa ley que está durmiendo. Sé que será difícil, imposible, no.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir?
El mensaje es que ese gran corazón que tienes, no lo dejes solo, ese corazón que late, late
por algo y para algo, para que seas feliz, hay que jugársela por ser feliz, no veamos el lado
negativo de las cosas, veamos el lado positivo. No te compliques la vida, disfrútala, haz una
pausa y disfruta a tus seres queridos.