Muy queridos amigos y amigas:
En la década del 20 del siglo pasado, un sacerdote de Rancagua, fraile franciscano, el padre Angélico Aranda, viajó a España y visitó la ciudad de Barcelona. Allí conoció una obra que comenzaba a levantarse: la Basílica de la Sagrada Familia. Antonio Gaudí, a quien se le llama el “Arquitecto de Dios”, había soñado una obra magnífica para alabar al Señor, y dio forma a este templo que hoy se acerca a su culminación.
Hace algunos años, el Papa Benedicto XVI consagró esta iglesia, y próximamente será nuevamente bendecida en el contexto de su finalización, convirtiéndose en uno de los templos más altos del mundo. Sin duda, es una obra maravillosa, que vale la pena conocer, ya sea personalmente o a través de los distintos medios disponibles hoy.
El padre Angélico Aranda, profundamente admirado por esta obra, se puso en contacto con Gaudí y le pidió algunos croquis de su trabajo, con el anhelo de replicar algo de su creatividad en nuestra ciudad de Rancagua, mediante la construcción de una capilla. El arquitecto accedió y le entregó algunos planos, que permanecieron guardados por mucho tiempo.
Años más tarde, este verdadero tesoro fue redescubierto: planos de este gran arquitecto, regalados para que una obra suya pudiera hacerse realidad en Rancagua. A partir de ello, un grupo de ciudadanos han trabajado con dedicación para que este sueño se concrete.
En el Parque Comunal de Rancagua existe un terreno destinado a levantar esta capilla, junto a un centro cultural y de acogida, que sin duda será un gran aporte para nuestra ciudad.
Se trata de una capilla donde podamos rezar, un lugar de encuentro, un espacio donde incluso las piedras con que será construida se transformen en oración y nos ayuden a elevar la mirada hacia el cielo.
Los invito a conocer este proyecto, a sentirlo como propio. Todos quienes vivimos en Rancagua, en esta región y en esta Iglesia diocesana, estamos llamados a acoger con alegría esta hermosa iniciativa, que busca convertirse en un lugar de encuentro, de oración y de crecimiento espiritual.
Comprometámonos con este sueño. Todos podemos aportar, de una u otra forma, para que llegue a ser una realidad.
Por ahora, los invito a acercarse, a conocer el espacio Gaudí, en el Parque Comunal, para conocer la obra de este gran arquitecto y ver la maqueta de lo que esperamos, algún día, se convierta en una realidad entre nosotros.
Si algo hermoso podemos tener en Rancagua, no será solo un edificio de gran belleza, sino un lugar de encuentro, de oración, donde podamos sentirnos más comunidad y mejores hijos e hijas de Dios.
Que Dios les bendiga.
+Guillermo Vera Soto
Obispo de Rancagua