Palabras del Pastor

“Cristo vive si todos nos dejamos llevar por el Espíritu de Dios”

- El obispo de Rancagua desea a toda la comunidad una feliz Pascua de Resurrección y hace un llamado a que dejemos que “la fuerza de la Resurrección del Señor mueva nuestras vidas a gestos concretos de servicio, de preocupación por los demás y de entendimiento”.

Muy queridos hermanos y hermanas:

 

¡Cristo ha resucitado! Sí, verdaderamente ha resucitado, y eso es causa de nuestra alegría y de nuestra esperanza siempre. Cristo vive.

Cristo vive en medio de nosotros y, con la fuerza de su Espíritu, sigue alentando nuestras vidas.

Sí, Cristo está presente en medio nuestro, en la Eucaristía y en el Santísimo Sacramento del altar. Cristo está vivo y está en medio nuestro. Y, con la fuerza de la Resurrección, sigue alentando nuestras vidas.

Vivimos tiempos no fáciles.

Podremos preguntarnos si ha habido tiempos fáciles, pero los tiempos que hoy día vivimos, que son nuestros tiempos, sin duda tienen muchas cosas que nos angustian.

Vivimos situaciones de guerra, de muerte, de violencia.

Hay situaciones que nos dan temor; pero, sin embargo, porque creemos en el poder de la Resurrección, creemos que este Cristo está actuando en nuestra vida, y por eso mantenemos nuestra esperanza y creemos que el Señor, con la fuerza del Espíritu, puede hacer cosas grandes en medio de nuestra vida.

Entonces, cómo no recordar hoy, en este Domingo de Resurrección, aquella plegaria de la misa que dice: “Señor, nosotros creemos que, en una humanidad dividida por enemistades y discordias, tú eres capaz de dirigir las voluntades para que se dispongan a la reconciliación. Tu espíritu es capaz de mover los corazones para que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión. Con tu acción eficaz, tú puedes conseguir que las luchas se apacigüen y que crezca el deseo de la paz, que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza”.

Sí, es el Espíritu de Dios que trabaja en cada una de nuestras vidas; si nosotros dejamos que ese Espíritu actúe, podremos colaborar con toda nuestra fuerza a un encuentro, a una mayor reconciliación, a un mayor entendimiento, a encontrar caminos de paz.

Los tiempos serán mejores si nosotros somos mejores, porque nosotros somos el tiempo.

Dejemos, entonces, que la fuerza de la Resurrección del Señor mueva nuestras vidas a gestos concretos de servicio, de preocupación por los demás, de entendimiento.

En nuestras manos no está solucionar todos los problemas y dolores que hay en el mundo, pero sí está en nuestras manos poder ayudar a que ese pequeño mundo en el cual nosotros nos movemos —y que es nuestra familia, que es la comunidad de amigos, la comunidad de trabajo, que es la comunidad del barrio, que es la comunidad de la Iglesia en la cual participo—, en esa comunidad se viva este espíritu de la Resurrección.

Si todos nos dejamos llevar por el Espíritu de Dios, Cristo vive.

Y el Señor resucitado se aparece a sus apóstoles y les dice: “La paz esté con ustedes”. Cristo vive y sopló sobre ellos y les regaló el Espíritu Santo.

Señor, continúa realizando eso mismo en medio de nosotros para ser nosotros constructores de paz y dispensadores de esperanza.

¡El Señor ha vencido la muerte!

Que el Señor venza sobre nuestros miedos, sobre nuestros temores, sobre las cosas que nos puedan angustiar, y haga de nosotros hombres y mujeres que van sembrando esperanza.

¡Feliz Pascua de Resurrección! Con la Virgen nos alegramos y aclamamos al Señor.

 

+Guillermo Vera Soto

Obispo de Rancagua