Adiós al padre Luis Riquelme Orellana

Viernes 30 de Julio del 2021
“Demos gracias a Dios por la vida del padre Luis”, dijo el vicario General de la Diócesis de Rancagua, presbítero José Vergara en la misa de exequias del padre Luis Riquelme Orellana, quien partió a la Casa del Padre el 12 de julio, a la edad de 90 años.

El padre Luis Riquelme Orellana (q.e.p.d) partió a la Casa del Padre el 12 de julio, luego de una fecunda vida sacerdotal, en la que dio testimonio de amor y fidelidad a Cristo. En su labor como pastor tuvo predilección por inculcar la fe en los más jóvenes. En sus años de sacerdocio tuvo distintas responsabilidades: fue encargado diocesano de misiones, de la escuela de diáconos, y párroco de Peumo, San Fernando y Placilla. 

Nacido en Requegua el 11 de diciembre de 1930, fue el menor de ocho hermanos y a temprana edad entró al seminario diocesano menor. Luego prosiguió su proceso de discernimiento y preparación para el sacerdocio, siendo ordenado sacerdote el 14 de septiembre de 1955, por el Obispo de Rancagua, monseñor Eduardo Larraín Cordovez.

Manifestaciones de cariño, recuerdos y anécdotas se plasmaron en las redes sociedad y conversaciones de laicos y consagrados que lo conocieron, una vez que se supo la noticia de su deceso.

“Gracias Señor por darnos al Padre Luis como nuestro impulsor, mentor, formador y misionero incansable que motivó día a día con su testimonio”, señaló una feligresa.

“Gracias Padre por haber sido parte de mi vida de formación, en mi corazón siempre te recordaré con tu alegría”, expresó otra persona. Y así los mensajes de gratitud y cariño se multiplicaron.

El padre Lucho, como era conocido, fue velado en la capilla de Requegua y su misa de exequias tuvo lugar el miércoles 14 de julio a las 11 horas en la Parroquia San Juan Evangelista de San Vicente de Tagua Tagua. Posteriormente, el cortejo se trasladó hasta el cementerio parroquial de esa comuna, donde fue sepultado.

En todo momento fue acompañado de sus hermanos sacerdotes, familiares y amigos. Los invitamos a orar por el padre Luis y su descanso eterno.

 

 

Columna

IN MEMORIAM

EL 14 de Julio en la parroquia de San Vicente de Tagua Tagua despedimos al querido P. Luis Riquelme Orellana; las sentidas palabras del P. José, Vicario General que presidió la Eucaristía y de los Padres Oscar, Omar y Ricardo, junto a unos laicos, interpretaron claramente lo que fue la vida del constante pastor y misionero, originario de Requegua, donde terminó su paso por esta tierra.

Al día siguiente, por WhatsApp, nos comunican el deceso y funeral del P. Victorino Martínez, OSA, sacerdote agustino que sirvió como párroco en San Fernando y decano del decanato San Fernando-Chimbarongo.

Lo conocí en las jornadas mensuales en Pelequén, como "vocaciones tardías" compartimos experiencias. Originario de Concepción, recibió el llamado del Señor durante la enfermedad de su esposa, apoyado por los padres agustinos fue descubriendo y "enamorándose" de san Agustín de Hipona. Fue llamado al diaconado permanente cuando falleció su esposa y sus hijos educados estaban educados, da un paso adelante siendo ordenado sacerdote de la orden agustina, así llegó a nuestra Diócesis.

Su profesión de instructor de buzos en Talcahuano, recordaba, le permitió conocer las profundidades marinas que asoció a los sabios y profundos contenidos del ilustre Doctor de la Iglesia y que lo llevaron a tomar el camino del sacerdocio.

Enfermo, atendido en la casa de una nieta en la capital penquista, nos comunicábamos, últimamente citaba a su Santo Patrono: "Señor, no te dejaré hasta que tu no hayas recogido todos los fragmentos de mi dispersión y de mi deformidad y los unas y consolides para la eternidad en la paz de nuestra querida Patria, Dios mío, ten piedad" (Confesiones, 12,16).

Aplicada la cita a los dos hermanos sacerdotes que partieron a la casa del Padre, encomendados a la misericordia de Dios, esperamos que estén gozando en la eternidad de la Paz del Señor, acogidos por Nuestra Señora del Carmen en torno a cuya fiesta fue la partida.

 

                                                         Pbro.  José Miguel Ortiz B.